La Edad de oro del punto de cruz, que se ve favorecido por el desarrollo de la industria textil (que permite disponer de telas de algodón e hilos en muchísimos colores) y por la difusión de revistas, y en particular de diagramas coloreados a mano sobre una base cuadriculada producidos en las tipografías de Berlín (en 1840 se habían publicado más de 14.000, distribuidos hacia toda Europa)

El punto de cruz es la gran pasión del siglo, materia de enseñanza en las escuelas...

En 1886, Therese de Dillmont, aristocrática vienesa ,ya entonces miembro de la Academia del bordado de la Emperatriz María Teresa y fundadora de la escuela con taller y publicaciones, se asocia con Jean Dollfus, gran empresario textil cuyo establecimiento DMC ha llegado intacto hasta nuestros días

Materiales, diagramas y hasta la enciclopedia de Theresa tienen una gran difusión en Europa y Estados Unidos...

El final de siglo marca también el final del punto de cruz. A principios del siglo XX, las mujeres prefieren otros puntos, y la moda de los adornos aplicados (que durará con altibajos hasta la II guerra mundial.)

El punto de cruz reaparece con fuerza en los años 80, con nuevos diseños que dan testimonio como en años anteriores de costumbres, tradiciones, estados de ánimo y evoluciones.

Actualmente predominan estilos que recuperan el bordado en punto de cruz tradional , con gran riqueza en materiales tales como hilos de seda, teñidos a mano, ect. 

Es muy interesante visitar la web Antique Pattern Gallery
de la cual podeis bajar algunos de los antiguos cuadernos que se utilizaban para bordar, es una web legal que utiliza documentos libres de copyright, algunos de los cuales forman parte de la enciclopedia de la propia Therese de Dillmont mencionada anteriormente.